Vélez se coronó invicto en el Torneo Apertura Femenino de Hockey sobre Patines. No fue solamente ganar. Fue hacerlo manteniendo el arco en cero en cinco de las ocho jornadas, goleando en varios de sus partidos y, sobre todo, resistiendo cuando los encuentros fueron más cerrados.
El Torneo Apertura de categoría Junior Femenina 2 comenzó el 5 de junio de 2026. Vélez sabía que tenía por delante ocho jornadas para demostrar que estaba para pelear arriba, pero lo que terminó construyendo fue mucho más que una buena campaña: una vuelta olímpica sin conocer la derrota.
La historia comenzó en casa, frente a Huracán. En aquella primera jornada, las Fortineras dieron el primer golpe y se impusieron por 4-1. Tres puntos para empezar y una diferencia de goles que rápidamente las colocaba como protagonistas. Una semana después llegó la primera prueba fuera de casa. El 19 de junio, Vélez visitó a Comunicaciones y volvió a Liniers con una goleada contundente: 6-0. Dos partidos, dos victorias y una sensación que comenzaba a instalarse: este equipo iba en serio.
La tercera jornada presentó un desafío diferente. El rival fue GEBA, uno de los equipos que terminaría peleando hasta el final por la punta. Esta vez no hubo goleada ni festejo completo: Vélez empató 1-1. Fue el primer empate del campeonato, pero también significó mantener el invicto.
El 2 de julio llegó la cuarta fecha y nuevamente hubo que salir de casa. Frente a Comunicaciones B, Vélez consiguió una victoria ajustada, 1-0, de esas que también construyen campeonatos. No sobró nada, pero tampoco faltó lo más importante: los tres puntos.
La quinta jornada volvió a enfrentar a las Fortineras con Huracán. Esta vez, el equipo fue todavía más contundente que en el debut: 5-0. El arco de Vélez quedó en cero y el ataque volvió a responder con autoridad. Después llegó una pausa en el calendario hasta el 22 de agosto. El regreso fue en Liniers y tuvo como rival nuevamente a Comunicaciones. Vélez salió decidido a recuperar el tiempo perdido y protagonizó otra goleada: 8-1. Fue la máxima diferencia de toda la campaña y una de las actuaciones que terminó de confirmar que el equipo estaba dispuesto a quedarse con el campeonato.
Pero todavía quedaban dos jornadas y el margen para equivocarse era mínimo. El 28 de agosto, Vélez visitó a GEBA. El partido terminó 0-0, en un encuentro cerrado que le permitió al conjunto de Liniers conservar algo fundamental: el invicto. Un punto que, visto con el resultado final, terminó teniendo un enorme valor.
Y llegó la última jornada. El 4 de septiembre, Vélez recibió a Comunicaciones B sabiendo que estaba a un paso de cerrar la historia. No hubo lugar para sorpresas. Las Fortineras se impusieron 3-0, bajaron el telón del torneo y pudieron festejar.
Así terminó la historia: Vélez campeón con 20 puntos sobre 24 posibles, seis victorias, dos empates y ninguna derrota. Marcó 28 goles y recibió apenas 3, para cerrar el certamen con una diferencia de +25.
No fue solamente ganar. Fue hacerlo manteniendo el arco en cero en cinco de las ocho jornadas, goleando en varios de sus partidos y, sobre todo, resistiendo cuando los encuentros fueron más cerrados. El 4 de septiembre, después de aquel 3-0 ante Comunicaciones B, ya no quedaban cuentas por hacer. La tabla tenía un nombre en lo más alto. Vélez había recorrido las ocho jornadas sin perder y había terminado arriba de todos. Las Juniors tenían su campeonato.
En este logro se destacaron jugadoras como la capitana Lara Grella, también pieza clave en Primera, junto a Martina Fornes, Martina Piluso, Luciana Barilla y Catalina Luna, entre otras. La experiencia de quienes ya transitan divisiones superiores, combinada con la juventud del equipo y la conducción de Eduardo Vega, fue parte de la fórmula que llevó a las Fortineras a quedarse con el campeonato.